Cuando el destino nos alcance

"La extinción es para siempre" Greenpeace

Por Martín Barberena- Cruz

En los últimos diez días la delegación de la SEMARNAP ha reportado cuatro heladas y temperaturas que rebasan los 35° a mediodía en pleno sol. Esto - según parece- no es nada normal. Es decir, que en cuestión de horas la temperatura aumente en parámetros superiores a 30° y se reduzca a 0 durante la madrugada en plena primavera, es un fenómeno natural inquietante.

Da la impresión que los seres humanos estamos empeñados en convertir al planeta en un lugar cada vez más peligroso para todas las especies que lo habitamos. Si buscamos la respuesta de las causas que originan el gravisimo problema del cambio climático, esta se ha de encontrar en el tipo de economías que se han instaurado a lo largo y ancho del nuestro planeta como dogma de fe. En la Cumbre de Kioto sobre el cambio climático la gran mayoría de científicos coincidió en que la enorme cantidad de gases tóxicos (metano, dioxido de carbono, oxido de nitrógeno ) que se emiten a la atmósfera terrestre suelen ser la principal causa de las alteraciones climáticas. Las evidencias están a la vista. Las tempestades, inundaciones y sequías, se repitan en diferentes partes del globo. El fenómeno del niño está provocando que una importante variedad de especies se extingan al modificarse su ámbito natural. Enfermedades como malaria, la cual se pensaba se había erradicado- han vuelto con mayor virulencia en los países de tercer mundo por la falta de higiene, esto es agua.

En la cumbre de Río de 1992 todos los países se comprometieron a reducir gradualmente la emisión de gases tóxicos. Pero no existe ninguna obligación para que se cumpla con dicho principio, y como era de esperar las grandes maquinarias continúan trabajando a todo vapor. El efecto invernado se padece en todas las regiones del planeta y con cada vez mayor velocidad. ¿ Como y de que manera se puede revertir o cuando menos controlar la devastación de la Tierra ? La esperanza está en la impelementación de energías alternas y renovadas. La demanda de electricidad, transporte y agua se acrecientan día a día y los países en vías de desarrollo tenemos derecho de aspirar a mejores niveles de vida, esto es innegable pero ¿ a que costo ?

Se requiere de mayor y mejor planificación en nuestras ciudades así como el uso de tecnologías apropiadas de producción de los bienes de consumo, para ello se necesita evidentemente inversiones de considerable monto y no parece que los gobiernos del tercer mundo estén dispuesto a distraer recursos para la adopción de estas medidas cuando se enfrentan otros tantos problemas de igual o mayor envergadura. En realidad no se trata de sacrificar algunas generaciones en pro de otras sino de tener una visión global del compromiso por la vida. Para ello, desde luego, los países ricos tienen la obligación de poner el ejemplo y ofrecer la posibilidad de adquirir su tecnología a precios razonables. Resulta paradójico que ahora todo producto que cuente con un emblema ecológico cuesta dos o tres veces más que uno similar. Un absurdo más de las sociedades de consumo.

Por otro lado, cabe señalar que vencer a la feroz oposición representada por los países petroleros, compañías exportadoras de carbón y particularmente al Senado estadounidense, no es tarea fácil. El argumento que sostienen estos últimos radica en la conservación del nivel de vida de sus ciudadanos a expensas del resto del mundo. Menosprecian toda critica y manifiestan que no es tan alarmante la situación como dicen algunos fatalistas. Es así, con estos razonamientos tan simplistas, como protegen sus multimillonarios intereses.

Ha iniciado la más implacable de las guerras que jamas haya imaginado la humanidad la que consiste en poseer recursos naturales. Quienes detenten agua, petróleo y gas tendrán una vida garantizada, quienes no...no. El derecho que hasta ahora habían gozado la gran mayoría de los terrícolas de tener acceso a un ambiente limpio, al aire puro, a la tierra fértil y al agua cristalina se perfila como un deber imposible por cumplir en gobiernos del cono sur y un sueño para las futuras generaciones. Como dijo hace unos días el escritor Carlos Fuentes " estamos viviendo un darwinismo económico" que solo se preocupa por mantener vivos a los privilegiados, los demás que se las arreglen como puedan, esa es la condena. En suma, entre la sociedad de consumo y neoliberalismo la tierra se acaba y en consecuencia la vida, al menos como la conocemos hasta ahora, también.