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Nuevo desastre ecológico galapagos
José Luis Cortés Penedo
El accidente del Buque tanque Jessica, mas la negligencia humana pueden provocar uno de los impactos ambientales más importantes de la historia del hombre moderno.
El incidente se produjo el martes 16, alrededor de las 21:00 hrs, cuando el buque Jessica encalló en la Bahía Naufragio cerca de Puerto Baquerizo Moreno en la Isla de San Cristóbal, provocando la rotura del casco e inundación de la sala de máquinas. El buque transportaba 600 mil litros de diesel y 300 mil de bunker (combustible que se usa para grandes embarcaciones), estos últimos serian entregados en Santa Cruz, para abastecer al Galápagos Explorer, nave turística de gran calado. El diesel tenia como destino final Baltra y serviría para el abastecimiento de las Islas.
El accidente, de acuerdo con las primeras investigaciones y con las propias declaraciones del Capitán del Jessica, se debió a un error humano, ya que el Capitán declaro que confundió una boya de alerta, la cual advierte el peligro del bajo, con el Faro de Punta de Lido. Esto se debió al exceso de confianza ya que conoce muy bien el área, de acuerdo a sus propias declaraciones.
Los primeros reportes de la autoridades no manifestaban alarma alguna, ya que según ellos tenían controlada la situación, mediante la instrumentación de un plan de contingencias apropiado a este tipo de eventos. Se planifico el traspaso del combustible a otros barcos y se trato de reparar el Jessica para remolcarlo a algún puerto del continente. Se colocaron barreras para mar abierto (mallas de acero), se dispuso del equipo necesario, bombas de achique, absorbentes orgánicos, magueras y del personal entrenado en las Islas Galápagos, con la finalidad de enfrentar cualquier contingencia. Eran momentos en que el oleaje cooperaba, ya que estaba afortunadamente en calma. El Ministro del Ambiente, Rodolfo Rendón, informaba que no se había regado el combustible del buque y que ya se tenían ya evacuados 75,600 litros de combustible.
Lamentablemente las condiciones del mar cambiaron y la marea provocó que el combustible se empezara a derramar, al tiempo que los errores humanos y las decisiones economisistas agravaban la situación. La tragedia en Galápagos, pudo haber sido menos grave si se hubiese continuado con las medidas decididas antes de que el combustible se derramara del barco. El comandante de la II Zona Naval dispuso a los pesqueros que recogiesen el combustible, pero el representante de Petrocomercial se opuso alegando que la carga debía ser vendida. La operación no se realizó y hubo lentitud para contratar al equipo especializado de EEUU, que llegó recién el domingo y que ya anunció su retirada, porque "es casi nada lo que puede hacer para salvar el desastre".
Por otro lado, se investiga las razones por las cuáles Petroecuador contrató el servicio del Jessica para transportar los 160 mil galones de diésel para el abastecimiento de combustible de las Islas. De acuerdo con fuentes oficiales, el diésel para el consumo regular de Galápagos se realiza en el buque Taurus de la Armada Nacional. Resulta también que era la primera vez que el Jessica llevaba combustible para el Galápagos Explorer, pues la embarcación que le suministra el búnker habitualmente es el Doris, de la empresa Marítima del Pacífico. Una avería del Doris habría obligado a Marítima del Pacífico a contratar al Jessica para transportar el combustible. Al parecer negligencia y corrupción permitieron que el Jessica tuviera autorización para realizar esta ruta.
El Jessica es un barco muy viejo que no cuenta doble fondo y que debió salir de circulación, según los expertos.
Las islas Galápagos fueron declaradas en 1979 Patrimonio Natural de la Humanidad, debido a sus especies animales como tortugas gigantes, fragatas, piqueros, entre otras, y vegetales únicas en el mundo. Representa un ecosistema sumamente frágil que enfrenta una amenaza de grandes dimensiones, ocasionada por la negligencia, lentitud burocrática, corrupción e intereses económicos de unos cuantos.
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