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Efectos del no pago de los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento en los organismos operadores de los municipios del estado
Por el Ing. Adolfo Madrid Alanís
Secretario Técnico del MCAA
Partiendo del hecho de que las condiciones económicas, políticas y culturales de cada municipio del Estado son diferentes, se puede decir que las mismas pueden estar propiciando en todos los municipios: la inadecuada asignación del agua, el desorden en su aprovechamiento y el subsidio indiscriminado e injusto; la escasa participación de los usuarios en el conocimiento y solución de la problemática hidráulica; el uso ineficiente del agua; la contaminación del agua; y la vigencia de tarifas y cuotas que no reflejan el costo real de los servicios impactando negativamente la facturación y recaudación de los organismos operadores de agua potable, alcantarillado y saneamiento.
La prestación de los servicios a la población que los requiere, depende básicamente de las relaciones económicas que se establecen entre el prestador y el usuario, además de la capacidad hidráulica existente. En efecto, la estructura y el nivel de las tarifas de agua y saneamiento afectan decisivamente la capacidad de servicio del prestador, el grado de consumo del usuario y el acceso de la población de muy bajos ingresos a estos servicios elementales.
Vender los servicios por debajo de su costo debilita a los organismos operadores, además de fomentar el desperdicio y la contaminación del agua; no cobrar a todos los beneficiarios, o no hacerlo en forma proporcional al costo y al beneficio que les corresponde, provoca además subsidios de los sectores débiles de la sociedad hacia los fuertes.
Se requiere entonces establecer y cobrar tarifas basadas en el costo real de los servicios que consideren los costos de construcción, operación, mantenimiento y administración de todos los componentes del sistema de agua potable, alcantarillado y saneamiento.
Un factor esencial para lograrlo es la educación sobre la obligación de todos para pagar los servicios; la cultura del pago, quizá la parte más importante de la cultura del agua, debe abarcar al servicio de agua potable, al derecho de descarga al drenaje municipal y al tratamiento de las aguas residuales.
La existencia de tarifas inadecuadas y el no pago de los servicios o su pago in equitativo son causantes como antes se dijo de las deficiencias en los mismos; del desperdicio del agua potable, y con éste, de la energía eléctrica, del dinero y la infraestructura hidráulica; de la contaminación creciente del agua, del deterioro ambiental, de riesgos para la salud de la población, del deterioro de la economía familiar, etc.
Por otra parte, la estructura tarifaria nunca deberá ser tan alta que resulte inalcanzable, o tan baja que no recupere cuando menos los costos de captación y distribución.
En general, un nivel bajo origina:
Debilitamiento de la capacidad de pago e inversión del organismo operador.
Deterioro de la infraestructura hidráulica y calidad del servicio.
Subsidio de los sectores económicamente débiles a los más fuertes.
Fomento del desperdicio y contaminación del agua.
Un nivel excesivamente alto origina:
- Ineficiencia en el uso y prestación de los servicios.
- Desatención a usuarios que necesiten el agua.
- Inhibición de la actividad económica.
- Evasión del pago de tarifas y derechos.
- Robo del agua potable mediante tomas clandestinas.
Además, seguir tolerando la cultura del no pago propiciará que los usuarios continúen viendo al agua como un bien indispensable pero sin valor económico, el cual está en función de la voluntad política del Estado para materializarlo mediante esquemas tarifarios económica y socialmente adecuados, así como a través de la profesionalización de los organismos operadores.
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