El llano en llamas

"El compromiso del hombre en el siglo XXI, es el de mantener la continuidad de la vida, a pesar de la inevitabilidad de la muerte" Carlos Fuentes

Por Martín Barberena- Cruz

El municipio del Llano es uno de los más jóvenes del Estado. Fue declarado autónomo en 1991 desprendiéndose de la sujeción capitalina. En contraste con los altos niveles de vida que Aguascalientes se jacta de tener en materia de servicios públicos, superiores a la media nacional, en el Llano son comunes los lacerantes cuadros de pobreza, similares a los más paupérrimos que se ven en otras latitudes del país.

Este municipio no cuenta con atractivos turístisticos de ningún tipo, ni mucho menos con vastos recursos naturales. Es una zona que siempre ha sufrido de enormes inclemencias climatológicas. Es árido y el nivel de erosión del suelo es superior al 90%, por ello las cosechas son raquíticas. El Llano es una de las zonas más pobres del estado. En un municipio que pocos aguascalentenses conocen. Arrinconado y olvidado "es el Chiapas del estado", a decir de un habitante local.

Fue en 1996 que por obra del azar y a iniciativa del gobierno granadista, se ofreció a la empresa Ecosistemas S.A. venir a invertir al Estado. Realizados los estudios y levantamientos pertinentes que cubrían con todos los requerimientos geológicos, se optó por el Llano. En un principio era casi un milagro para los habitantes llaneros, dada la derrama económica que generaría y las fuentes de empleo que se abrirían. El proyecto consistía en una moderna planta de tratamiento de residuos peligrosos y un confinamiento de residuos no peligrosos en una extensión superior a las 230 hcts., en otras palabras, un gran basurero Hi- tech.

La empresa Ecosistemas el Llano encontró en Aguascalientes un edén durante su primer año. El gobierno de Otto Granados firmó todo lo necesario para atraer esa importante inversión al Estado y colgarse esa medalla; permisos, tramites, diligencias todo se formalizó debidamente. No hubo obstáculo que no fuera removido, ni funcionario que no fuera advertido, conscientes de que una obra de esta envergadura era sin duda importante para el desarrollo sustentable del Estado. Por más de un año y medio se trabajó en el cabildeo municipal, compra de terrenos, escrituraciones, planes de inversión, tecnología, contrataciones de personal, renta de oficinas, en suma, se calentaban motores.

Parecía que nada ni nadie se oponía ni opondría. No había moros en la costa. Por largo tiempo el proyecto se mantuvo en sigilo, se maniobro con cautela, se reservo el expediente. Pocos fueron informados y menos los documentados. Estaba enterado quien tenía que estarlo. El motivo de dicha actitud - quizás - resulte del hecho que esta misma empresa, con un proyecto afín en Guadal cazar S.L.P tuvo un enfrentamiento fatal con el ex-gobernador Sánchez Unzueta. Este provocó el paro de labores, cuyo avance era considerable y ahora el litigio se ventila en tribunales nacionales e internacionales (por tratarse de inversionistas foráneos) en contra del gobierno local y federal por incumplimiento de contrato, daños y perjuicios.

Recordemos que para 1996 la administración granadista venía de sufrir el primer descalabró político. El gobierno estatal carecía de credibilidad y los proyectos promovidos eran vistos con indiferencia por gran parte de la población. A su vez hubo cambios en dependencias gubernamentales y del sector privado que afectarían la celeridad con que había trabajado Ecosistemas. Los recientemente nombrados representantes privados y públicos no tenían ningún tipo de compromiso con el gobierno de Otto. Son independientes y actúan en consecuencia. Si bien es cierto que en lo sustantivo todas las autoridades del sector público y los representantes del sector privado y social, que inciden en la viabilidad y factibilidad del proyecto, coinciden en lo imprescindible de la obra, también es cierto que la empresa interesada pecó de ingenuidad al suponer que bastaba la firma del gobernador para concluir la obra y operar la planta. La política de comunicación social de la empresa sale a cuenta gotas y comete el error de dejar, al arbitrio del gobierno estatal, los mecanismos de información con autoridades federales y municipales.

Los problemas emergen a principios de 1998 cuando SEMARNAP y CANACINTRA solicitan información relativa a ciertas especificaciones técnicas y la empresa se niega por considerar dichos datos "secretos". En esas están cuando inicia la ebullición político electoral. El confinamiento entra al centro del debate político. Por ser un proyecto aprobado y apoyado por una administración príista, los candidatos del PAN y del PRD se lanzan con todo en contra de Ecosistemas, infundiendo en la población miedos inauditos al dibujar escenarios tétricos y lúgubres (vgr. niños descerebrados, dotados de dos cabezas, enfermos de leucemia) en caso de permitir la instalación la planta, sin reparar que los daños a la salud pública son provocados precisamente por prescindir de plantas de tratamiento de residuos peligrosos.

El triunfo estatal se lo lleva el PAN y el municipio vota al candidato del PRI. En su iracundia rabia, el candidato perdedor del PAN, J.J. Rodríguez, lanza un nuevo ataque contra Ecosistemas. Esta vez moviliza gentes de la comunidad con la participación de un líder de la UCD (organización identificada con el PAN durante las elecciones). La interrupción del proyecto se convierte en su obsesión. Demagogia, superchería, engaños, todo se vale. El fin justifica los medios y los miedos. El alcalde electo, no mete las manos y deja hacer. El gobierno granadista, perdido y desinteresado, se deslinda del conflicto. El ex-gobernador Granados y sus ex-colaboradores hacen mutis y prefieren legar el problema y confiar la desactivación de la bomba a la administración de nueva acuñación panista. El gobernador Felipe González, se ve en la obligación de escudriñar, dialogar y resolver el conflicto. Cabe señalar que el actual ejecutivo ha mostrado particular interés en el rubro dedicado a la ecología, tan es así que el primer consejo estatal convocado fue el relativo a la protección del medio ambiente y ecología, en cuyo seno se anunció la urgencia por aclarar el caso del Llano y la exigencia de retomar la regeneración del Río San Pedro, el cual fue totalmente abandonado por el sexenio anterior.

En problema actual reside en admitir la necesidad del confinamiento (no tanto de la planta) concediendo validez a las autorizaciones otorgadas por parte de las autoridades que precedieron en el cargo, o bien estimar los planteamientos de los pobladores, quienes sienten el respaldo del alcalde y de la SEDESOL, donde encontró su nicho el ex-candidato J.J. Rodríguez, para cancelar el proyecto, con las graves consecuencias que acarrea una decisión de esta índole. El gobernador se encuentra atrapado entre el deber o el querer. González sabe del costo político que tiene el no cumplirle a miles de llaneros a quienes les prometió revisar el expediente en campaña, pero también conoce las consecuencias de cancelar de manera definitiva la obra.

Lo que hasta ahora se percibe es que faltó gobierno. La tibieza con la que trato el asunto la administración pasada, no hizo más que enconar y tensar más la posiciones. El clima de incertidumbre y de confusión despertó mayores especulaciones en la población y en la prensa. Al decir de algunos asesores del gobernador González, se habría de llevar a cabo una consulta pública, pero el problema de origen no se resuelve y, parafraseando al Maestro Sartori " a cada incremento de demo-poder debería de corresponderle un incremento de demo-saber. De otro modo la democracia se convierte en un sistema de gobierno en el que son más los incompetentes los que deciden. Es decir, un sistema de gobierno suicida" (Homo Videns, pág.124)

Si ahora se tiene la voluntad política de concluir con este asunto, bien valdría reunir a las partes interesadas, escuchar sus argumentos y tratar de conciliar intereses. De ser irreconciliables las posturas, tomar la medida pertinente a nombre del gobierno del estado y en favor del bienestar del pueblo que representa. Que prive la cordura y la razón en la sentencia final. Apartar del escenario las amenazas cruzadas, los revanchismos políticos y los intereses espurios. Colocar la legalidad y las especificaciones técnicas de seguridad es lo primario, el resto es anecdótico.

Recapitulando: El problema derivado de la acumulación de basura y la falta de tratamiento de la misma existe. La solución esta dada. La construcción de un confinamiento con medidas de seguridad equivalentes a las utilizadas en E.U. es una novedad que debería llenar de alegría a buena parte de los habitantes del estado. Aunque también es justificable que exista cierto malestar entre la población llanera, por haber sido el lugar de ubicación del confinamiento y se sientan engañados por las autoridades pasadas. Pero de no ser ahí, tendrá de hacerse en algún otro lugar, o no?

Lo que resalta de todo este cuento, es el predominio por demostrar el poder aldeano de un municipio joven, que ha tomado la lucha versus Ecosistema como bandera de identidad municipal. La conducta social de los instigadores es valida y verdadera. En suma y a manera de conclusión, valga la rima "el pueblo unido, jamás será vencido".